A cinco años vista, lo eficaz es regular el alquiler y frenar los usos que compiten con quien vive en la vivienda
Principio. Si el problema es urgente y la nueva oferta tarda casi una década, lo responsable es actuar sobre las viviendas que ya existen. Lo que vive hoy un inquilino en Barcelona o Palma no puede esperar a que se construya.
Razonamiento.
- En los próximos cinco años, casi todas las viviendas disponibles serán las que ya están construidas. Por eso, la manera más rápida de aliviar el esfuerzo es decidir cómo se usan y a qué precio.
- Los topes de referencia en zonas tensionadas, como los de la Ley 12/2023, evitan subidas abusivas al renovar contratos. Los inquilinos tienen poca capacidad de negociar porque mudarse cuesta mucho.
- Una parte de las viviendas se dedica a usos que compiten con la residencia habitual: pisos turísticos, alquiler de temporada usado para esquivar la ley, y compras como inversión o segunda residencia. En estas zonas, limitarlos devuelve viviendas al alquiler residencial de forma inmediata.
- Los topes no necesitan dinero público ni permisos de obra y tienen efectos medibles en meses.
Evidencia.
- En Barcelona, la expansión de Airbnb subió los alquileres alrededor de un 2 % de media y hasta un 7 % en los barrios más afectados (García-López et al., 2020).
- Tras aplicar los topes en Cataluña desde marzo de 2024, los datos oficiales de fianzas muestran que los alquileres de nuevos contratos bajan en los municipios tensionados.
- Las regulaciones de segunda generación, más flexibles que el control rígido de los años 70, se usan desde hace años en Alemania, Francia o Países Bajos sin que sus mercados se hundan.
Punto débil más serio. Hay mucha evidencia internacional de que los topes reducen la oferta de alquiler a medio plazo. En San Francisco los propietarios retiraron o reconvirtieron viviendas y los alquileres del conjunto de la ciudad subieron un 5 % (Diamond, McQuade y Qian, 2019). Tras los topes, en Cataluña se publican menos anuncios y crece el alquiler de temporada. La regulación protege a quien ya tiene contrato y puede perjudicar a quien lo busca, a menudo jóvenes e inmigrantes.
Qué la refutaría. Que entre 2024 y 2028 el número de viviendas en alquiler habitual caiga claramente en las zonas tensionadas frente a zonas comparables sin topes. O que el esfuerzo de quienes buscan piso, y no solo de quienes ya lo tienen, empeore en ellas.
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